El espacio, que abrirá sus puestas a principios de 2027, será la sede de Arç Cooperativa, Crític, Som Connexió y Sostre Cívic
La iniciativa pretende reforzar la apuesta del cooperativismo para generar patrimonio propio en el centro de la capital catalana
Celobert y La Constructiva son las encargadas de la rehabilitación en un nuevo ejemplo de intercooperación

Las obras del futuro espacio cooperativo de la calle Trafalgar de Barcelona ya han empezado. El proyecto transformará un local de 1.400 metros cuadrados en un espacio de referencia para la economía social y solidaria de la ciudad.

El espacio acogerá la actividad cotidiana de cuatro cooperativas —Arç Cooperativa, CríticSom ConnexióSostre Cívic— a partir del 2027. Tendrá capacidad para más de un centenar de puestos de trabajo. Además, la futura equipación también quiere convertirse un punto de encuentro para actividades, reuniones e iniciativas vinculadas al cooperativismo y la transformación social en el centro de la ciudad.

Autoria: Ivan Giménez

Una rehabilitación cooperativa y sostenible

Las obras de rehabilitación las está ejecutando La Constructiva, una cooperativa de construcción impulsada por Sostre Cívic, mientras que el diseño arquitectónico y la conceptualización de los espacios van a cargo de la cooperativa de arquitectas Celobert.

El proyecto se ha concebido con criterios de sostenibilidad, eficiencia energética y flexibilidad de usos. El objetivo es crear una infraestructura compartida que facilite nuevas formas de trabajo colaborativo e intercooperación entre las entidades.

Las obras, con un presupuesto total de 1,8 millones de euros, se encuentran en fase de escombro para abrir nuevos espacios de ventilación y luz natural. La gestión de los materiales sobrantes se gestionan a través de un convenio con SaóPrat, empresa de inserción sociolaboral que, desde su proyecto Redó de economía circular, recupera elementos como sanitarios, luminarias y cerámicas para incorporarlos a obras nuevas.

Patrimonializar para garantizar estabilidad y futuro

La puesta en marcha de este nuevo espacio forma parte de una estrategia de patrimonialización cooperativa: generar patrimonio propio para garantizar estabilidad, autonomía y capacidad de crecimiento en un contexto de fuerte presión inmobiliaria.

La adquisición de equipaciones permite a las cooperativas reducir la dependencia del mercado inmobiliario, asegurar la continuidad de los proyectos a largo plazo y consolidar infraestructuras al servicio del bien común.

En este sentido, el proyecto de la calle Trafalgar de la capital catalana se inscribe en esta tendencia al alza dentro de la economía social y solidaria catalana. Una apuesta que promueve la compra colectiva de espacios como herramienta más de resistencia.

En paralelo a la compra del local de la calle Casp

Este proyecto avanza en paralelo a otra operación estratégica en el centro de Barcelona: la compra del local de la calle Casp por parte del GrupoCooperatiu ECOS.

Con esta adquisición, el cooperativismo continúa consolidando patrimonio propio en la ciudad y reforzando espacios estables desde donde desplegar actividad económica, social y comunitaria. La coincidencia en el tiempo de ambos proyectos refuerza la idea de un cooperativismo cada vez más consolidado y que apuesta por estructuras propias, compartidas y arraigadas en el territorio.

Seguimos garantizando el servicio durante el traslado temporal

Con el inicio de las obras, trasladamos temporalmente nuestro espacio de trabajo presencial. Este cambio logístico no afecta el funcionamiento habitual de nuestra actividad: continuamos prestando atención a personas, cooperativas y entidades a través de nuestros canales habituales, tanto en el ámbito del asesoramiento como en la gestión de seguros.

También mantenemos las reuniones presenciales con cita previa. Así, avanzamos en la transformación de los espacios cooperativos sin interrumpir el acompañamiento cotidiano que ofrecemos.

Foto de portada: Un operario desarrolla trabajos de desescombro de la obra civil. Autoría: Ivan Giménez